miércoles, 28 de abril de 2010

New Moon





Como siempre Hollywood nos tiene acostumbrado a que cada ano, nos ofrece una pelicula que le llaman "Chick Film", es decir una pelicula exclusiva para chicas, en este caso nos muestra lo que es " New Moon" o " Luna Nueva". Aunque esta pelicula salio en el mes de noviembre, sino me equivoco, debido a que no es mi prioridad, una amiga me facilito lo que fue el DVD de la misma.

Como saben esta es la secuela de Twilight ( Crepusculo), la cual estan basado del serial de libros de la autora mormona Stephanie Meyer. En el primero nos introducia al mundo de Bella Swann que por cosas del destino va vivir a un pueblo americano y este encuentra lo que es el amor de su vida Edward Cullen. Pero Edward tenia un misterio, el era un VAMPIRO. Asi sigue la historia donde nos muestran como dos seres diferentes deciden estar juntos....y mucho bla, bla,bla. En New Moon continua el bla bla y conocemos a Jacob, el cual tambien atrae a Bella, y en esta edicion sorpresivamente tambien Jacob tiene un secreto....HA! es un hombre LOBO. Como veran se iniciara lo que es un triangulo amoroso. YA PUEDEN OBSERVAR QUE EMOCIONANTE GUION TIENE LA MISMA.

Hablemos de la pelicula, tanto la primera como esta, son muy lentas y sin mucho consistencia. Las actuaciones en vez de mejorar se han deteriorado, Robert Pattison ( Cullen) cada vez se ve mas patetico en relacion al personaje que nos describieron en el libro como un Dios griego. Kristen Stewart ( Bella Swann) nos cansa con su personaje sufrido y sin vida. La direccion sin mucha creatividad y un poco floja... lo unico que podemos resaltar, al menos, son los efectos especiales que para tener estos seres los vampiros y lobos, son pocos.

Sin mas esto fue para mi ver New Moon y lamento que haya hecho millones de US$ ya que nos espera Eclipse ( Junio 2010) y Breaking Dawn ( 2011) que viene en fila.

miércoles, 21 de abril de 2010

My life as a Butterfly


Se que este blog es de cine y otras cosas mas, pero luego de la materia de historia siempre le ha seguido el ingles, lo cual estoy tratando de mejorarlo estoy tomando clases nuevamente lo que me llega a que nuevamente me obliguen a escribir ensayos. Este particularmente es mi primero de este trimestre y muchas personas me han dicho que salio tan lindo que parece un pequeno cuento, asi que se los dejo...perdonen los errores gramaticales estoy aprendizaje.



My life as a Butterfly



Before I became a butterfly, I was a little worn attach to a great tree. It was my home. One day, my worn opened and I flow away with my beautiful green and yellow wings. It feels like freedom in all sense, after almost a year in a secure and black environment that I felt like a prison.

So this day I saw all the beauty that my world could become. I saw trees, little flowers, grass, mountains and animals that I only dream of. My wings took me away for all those things and I found a street with a lot of holes and I thought what happen here? In this world rains a lot or is another issue that someone had to fix, but then arrived to a window and I saw a woman, she was in the back in a house making coffee, plantain and eggs; a young child came into the room with a graceful smile that took breath away.


In the meantime, I heard a noise and I looked back and saw a man that had a lot wood in his arms, he continued his journey and enter the house, he came close to a fireplace and put all the wood in it, and the most wonderful thing happened with a little stick and box he made fire and the mother and the child felt warmer, they hugged like it was their first time.


My journey continued in the mountains and begun to rain, I felt wetness and mug all over the place, but was beautiful to share all the unbelievable things that god created for us. So I stayed and breathe the air that was all over me and I felt peace and happiness for the first time. Then at my right I heard a sound and when I finally found what made this incredible noise it was a Nightingale, with brown and white feather that almost mixed with the tree. The Nightingale continued with the music so I began to follow like a dancer flying to one tree to another, until the light goes down. At night my thoughts began to wonder why people do not protect the mountains, the trees, the birds and animals belonged to our world? My head begun to hurt, that I couldn`t find the answers to these questions so I began to pray and felt a lot more helpful and happy.


With these thoughts I began to fall sleep and I wonder again, it is my last day, and I found a lot things that I was grateful that I saw, love for a family, how they share what their feeling, different places with extraordinary things to see, the beautiful sound that a bird can made only with his whisper and the sensation that I felt when I heard it. So my heart felt like a bomb trying to explode when I heard a voice that said “ Come my little butterfly your time has pass, but your heart and happiness will stay forever in these place, so come to my kingdom that always be your home”.



By: Fatima Gonzalez

martes, 20 de abril de 2010

Adios Arturo Rodriguez

Se que talvez mucho no lo conozcan pero fue una personalidad dominicana el cual luchaba por el desarrollo del cine dominicano, ademas de que cada ano nos ofrecia unos de los mejores festivales de cine, donde simplemente podiamos disfrutar peliculas de concepto y de desarrollo no comercial. Lamentablemente el pasado viernes se nos fue a la gracia de Dios, el cual llamabamos la enciclopedia de cine, el mejor critico de cine para muchos.


A continuacion les dejo unas hermosas palabras que escribo Aquiles Julian, en el periodico El Nuevo Diario.


Asunto: ARTICULO SOBRE ARTURO RODRIGUEZ


Arturo Rodríguez Fernández, no sabremos nunca todo lo que perdimos al perderte

Mi primer trato personal con Arturo Rodríguez Fernández fue en 1983.
Antes de eso le veía de lejos, sin mayor contacto. En 1982 gané el primer lugar en el concurso de cuentos de Casa de Teatro y al año siguiente fui jurado del mismo, junto a Armando Almánzar Rodríguez y a Pedro Vergés. Los tres convenimos, más por decisión de Pedro Vergés y mía que por la de Armando, más compasivo y fraternal, en no declarar ganadores, dejar desiertos los tres primeros premios y otorgar diez menciones. Fue un enmendar la plana a los participantes para que cuidaran los textos que enviaban a concurso.

Freddy Ginebra aceptó el fallo, aunque siempre nos recomendó seleccionar los tres mejores y premiarlos. Pero la intransigencia de Pedro Vergés y mía en no premiar cuentos que habían sido enviados sin el cuidado apropiado para competir en un concurso, se impuso.

Arturo Rodríguez Fernández fue uno de los que participó en ese concurso. Y lo recuerdo porque fue tal vez si no el único, uno de los pocos que sin estar de acuerdo con nuestra decisión, la aceptó con humildad y con el cual conversé amablemente sobre la misma.

Hubo escritores que, antes del fallo, sabiendo que era jurado del mismo, se aproximaron a mí buscando camelarme. Y luego echaron chispas y dijeron barbaridades sobre mí y los demás jurados. El problema es que en el concurso se premian los textos, no las personas.
Y si los cuentos no valen la pena o merecen ser premiados, aunque las personas sean excelentes, maravillosas, admirables, los textos no serán galardonados. Y créanme que, por su comportamiento, tampoco lo eran.

Así que algunos se enemistaron conmigo, dejaron de dirigirme la palabra. Otros enfriaron su actitud al máximo. Hubo quienes echaron pestes acerca de mí. Y quienes me desconocieron, al grado de que luego de más de diez primeros premios literarios, entre ellos dos de Casa de Teatro y el Premio de Literatura de la Universidad Central del Este, UCE, aquí se editan antologías literarias en las que aparece todo el mundo menos yo, lo que, por otro lado, no me quita el sueño. Total, el día que quiera hacer una antología en la que yo aparezca, la haré yo mismo y punto.

Saco el caso a colación porque algo similar sucede con Arturo Rodríguez Fernández. Brillante narrador, excelente dramaturgo, ¿dónde están las antologías que reconocen su obra y su talento?

A Arturo Rodríguez Fernández se le tenía envidia. Se le envidiaba su origen social: miembro de una familia de emigrantes españoles que prosperó e hizo fortuna en nuestro país, lo cual parece que algunos nativos lo viven como afrenta y no como ejemplo. Se le envidiaba su evidente talento: ganó premios nacionales e internacionales. Nadie se fijo en su infatigable capacidad de trabajo. En su pasión sin límites por el cine, que lo llevó desde la crítica de cine (era capaz de viajar al extranjero sólo a ver una película), a aventurarse financieramente instalando el Cine Lumiere, un cine de arte que muchos pudimos aprovechar, aunque no hubo el suficiente respaldo para hacer rentable la aventura; y que terminó por crear el Festival de Cine de Santo Domingo, que convirtió en base a trabajo arduo, relaciones personales (que las tenía de sobras en el mundo de cine), determinación y sacrificios en una institución respetable, al que concurrían cineastas y actores de renombre internacional a exhibir sus obras. Y fue un promotor entusiasta y dedicado de nuestro país como lugar ideal para rodar películas.

Su entrega a sus pasiones: el cine, la literatura, era total. Siempre embarcado en un proyecto, siempre con planes a realizar, siempre con tareas pendientes de ejecución.

Cada vez que le veía, en esos escasos pero prodigiosos momentos en que una premiación nos acercaba, él como jurado la más de las veces, y yo como el afortunado ganador, le insistía en que quería hacer un libro digital con sus cuentos. Siempre me prometía enviármelos, pero las ocupaciones no le dejaban tiempo. Me regaló uno de sus últimos libros, lleno de cuentos admirables. Hoy la infortunada noticia de que un infarto fulminante nos lo arrancó de la vida, deja mi modesto proyecto de un libro digital que celebrara su talento y promoviera sus cuentos, trunco. Me debes esa, Arturo.

Al leer la noticia en la prensa digital, que reviso varias veces al día, quedé pasmado. Mi estupefacción hizo que mi esposa me preguntara qué me sucedía. Quise decirle que se me había desgarrado el corazón, porque Arturo Rodríguez Fernández era un ser sorprendente: tras la constante chanza, tras el choteo y la salida jocosa, se escondía un ser bueno, agradable, inteligente, talentoso y de una capacidad de trabajo y dedicación excepcionales.

Mañana su deceso no será publicado a ocho columnas en la prensa, ni se bajarán las banderas a media asta, tampoco se declararán tres días de duelo. Así mueren los grandes de verdad. Nadie como él para merecer todos los homenajes. Honró al país con su vida, con su obra, con su dedicación. Nos engrandeció con su trabajo. Nos dedicó lo mejor de sus años. Nos enseñó. Nos guió. Nos aportó de múltiples maneras.

Empantanados en frivolidades y circos: el circo de la política, el circo de la farándula; agobiados por los salarios ridículos que nos hacen desvivir buscando como arañar el peso para poder ganarnos el derecho a sobrevivir un día más; aturdidos por el alcohol, atronados por la bulla de las estruendosas bocinas de los discolights de los candidatos; de las radios escandalosas; enredados en la madeja de chismes en que consumimos el tiempo, la muerte de Arturo Rodríguez Fernández pasará poco menos que desapercibida.

No sabremos lo que perdimos. Pero, créanme, perdimos más de lo que podríamos darnos cuenta. Ese infarto nos arrebató al promotor de cine incansable, al alma del Festival de Cine de Santo Domingo, al artífice de múltiples iniciativas vinculadas al séptimo arte, al narrador dedicado, al dramaturgo talentoso, al dominicano que dio lustre y brillo al gentilicio, que honró con su vida y dignificó con su trabajo a esta tierra que tanto merece y a la que tantos dañamos y degradamos.

No saber lo que se tiene hasta que se pierde es un dicho de añeja sabiduría. Hice alarde, hace algún tiempo, en una presentación que escribí para uno de los libros digitales que edito, de mi amistad con Arturo Rodríguez Fernández. Como lo hice de mi amistad con Efraím Castillo, Alexis Gómez, Enrique Eusebio, Manuel Núñez, José Enrique García, Manuel García Cartagena y otros escritores.

Era una forma de encubrir mi admiración, mi respeto, mi aprecio, mi envidia si se quiere a sus maneras amables, a sus dones, a su generosidad, a su bonhomía, a su capacidad de trabajo, a su entrega, a sus aportes portentosos a la patria.

Quiero dejar constancia de esa admiración, de ese respeto, de que no tenemos con qué pagar ni cómo reconocer todo lo que él hizo y dio y legó a este país. Con la grandeza con que los mejores dominicanos lo
hicieron: sin esperar nada en recompensa, pero con la satisfacción del deber cumplido.

Como dije, no sabremos lo que perdimos. Pero desde ya sentimos la inmensa falta que nos hace su partida. Que Dios premie en Su Reino a un hombre que como Arturo hizo mejor al mundo con su sola presencia y nos dio ejemplo de que la determinación de una sola persona puede lograr grandes propósitos si se dispone.

Autor: Aquiles Julián